El proyecto comenzó a cabo entre el año 2019 y 2020. Lo que se convirtió en la única bodega submarina de Argentina y Sudamérica. La empresa que llevó a cabo este proyecto es Wapisa con viñedos implantados en sesenta hectáreas sobre la meseta patagónica. Estos cultivos están en una antigua terraza fluvial de clima templado semiárido en San Javier, un pueblo de Río Negro en la región del valle inferior.
Conociendo el producto
Las Grutas cuenta con la única bodega submarina de Sudamérica. Esta es una cava preparada especialmente para evitar el impacto ambiental. Las primeras botellas fueron 300 de malbec patagónico de marca “Wapisa” que significa ballena en idioma yagán, lengua con la cual los aborígenes de Tierra del Fuego se comunicaban entre sí. De hecho, la etiqueta tiene el dibujo de una cola de una ballena emergiendo del agua. Estos seres cetáceos increíbles y de gran tamaño suelen visitar de julio a septiembre para reproducirse.
Acuerdos intermedios
La bodega, junto a las instituciones intermedias Grutenses realizaron una alianza estratégica con la empresa de buceo Cota Cero. Esta es la encargada del resguardo y control de la cava submarina. Su objetivo principal es lograr que la producción sea de iguales estándares de calidad que los vinos estacionados en tierra. Se busca que Las Grutas y Río Negro sean el lugar y territorio exclusivo de este tipo de producto.

¿Por qué una cava submarina?
Los vinos en el mar no son una novedad. Investigadores descubrieron que el lecho marino permite que el contenido de los vinos y otras bebidas se estacionan y evolucionan de manera adecuada. Existen actualmente experiencias en Italia, España y Francia.
A su vez, los expertos enólogos dicen que el agua salada del mar acelera hasta tres veces más el proceso de añejamiento. La baja temperatura bajo el mar, la presión y la singular luminosidad entre 6 y 15 metros de profundidad hacen que el vino adquiera características propias con aromas intensos y sabores delicados. El sabor y gusto novedoso que se espera del vino, ha generado una gran expectativa por ver cómo el mar ha convertido a las botellas en piezas de arte. Las mismas están llenas de encanto submarino, al llegar a tierra y la mesa.
Lugar elegido el golfo San Matias

Este estilo de bodegas no puede realizarse en cualquier parte de los océanos o mares. Se debe de elegir el lugar perfecto, para que reúna las mejores condiciones para hacerlo y el golfo San Matías las posee. La salinidad y temperatura y oleaje del golfo son ideales para el leve y justo movimiento que necesita el vino dentro de la botella para un óptimo producto patagónico. Cada una de ellas tendrá una apariencia única, fruto de las incrustaciones de moluscos, crustáceos y del color que le habrán impreso algas y otros vegetales marinos.
Lo que permanece en el mar comienza a llenarse de vida, se coloniza.
Las algas, los microorganismos y todo lo que vive en el fondo del mar le dieron una identidad,imagen y presentación a las botellas.
La iniciativa se complementaría con un proyecto de cultivo de mejillones para ofrecer platos frescos junto al vino.
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